Vídeo ARRIBA. Quien se acuerda de aquella famosa plaza de los Luceros con aquel suelo de tierra amarillosa. Bendita plaza que a tantos alumnos deleito con su fuente.

Comentarios: 3
  • #3

    cronovisor (sábado, 20 mayo 2017 00:46)

    la Plaza de los Luceros, la desembocadura del río de alumnos de Maristas, que formaban largas colas en su salida a las 13:30 y a las 18:00 horas.
    Allí se encontraba la Papelería Alicantina, Magesbi, varios kioscos, Comestibles Picó, la Floristería Los Claveles, una ferretería.
    Lo que ahora son terrazas de cafetería, antes estaban ocupadas por coches, que podían aparcar en sus islotes.

  • #2

    J.C. (sábado, 04 abril 2015 19:45)

    La plaza de los Luceros, no. ¡La Plaza de MAGESBI! Todavía está la tienda, aunque al irse los Maristas perdió buena parte de su clientela segura. El comercio sigue igual o mejor, pero ha perdido parte de su alma: la de decenas de niños que pasaban por delante, se quedaban mirando sus juguetitos y muchos entraban a comprarlos.

    En la esquina de enfrente, estaba la tienda de companajes Picó. Ya de mayores, salíamos del piso de COU en la media hora de recreo para comprarnos allí el bocadillo. Entonces era un comercio más humilde y campechano de lo que fue después, y allí entrábamos a decirle al simpático dependiente -que continuó trabajando hasta muy mayor-, que nos pusiera un bocadillo de chorizo pamplonés. Cogía media barra de pan para cada uno, la abría, cortaba a máquina un montón de rodajas de chorizo frescas y relucientes y las repartía por dentro del bocadillo. ¡Qué bueno! Cuando ya reformaron el lugar y adquirió aires como más pijos y selectos, ya no parecía tan accesible y probablemente hubiéramos entonces elegido otro para ir a por el bocadillo de cada día.

    Una anécdota que es muy interesante, al respecto de estos bocadillos. Recuerdo que un compañero de COU, mientras yo pedía un bocata de queso, él lo pidió del acostumbrado chorizo pamplonés, detalle en el que no me fijé. Tras probar él su primer bocado y darme yo cuenta de lo que había pedido, le dije que estábamos en viernes de Cuaresma y que por eso había pedido yo queso. Él, horrorizado, se apesadumbró por su error. Le dije que no pasaba nada, que no se había dado cuenta, pero aun así no siguió comiendo el bocadillo y no sé si lo tiró a la basura o se guardaría el chorizo para el día siguiente. Eran los últimos restos del naufragio de aquella gloriosa juventud española, sana e inocente, que alguna vez fue.

  • #1

    Esther s. (viernes, 13 diciembre 2013 19:26)

    Hola. Me encanta esta web. Me hace gracia porque yo quedaba muchas tardes en aquella plaza, los sábados, para ir a Pachá. No se vosotros/as pero me trae muy buenos recuerdos.